miércoles, abril 09, 2008
Should I stay or should I go
Las cosas han pasado rápido estos días. No por eso son malas, no. Pero de repente me incomoda que esto sea como una avalancha. O como una ola. En verdad, no sé bien cual es la metáfora aplicable, pero lo que quiero decir es que, en este momento, si no reacciono rápido, me puedo quedar abajo.
Así que he tomado decisiones, y algunos de ustedes saben lo que me cuesta hacerlo.
Decidí que me voy a Punta Arenas, al menos por todo lo que queda de este año. No es que esté muy emocionada, porque también saben que -por muy linda que sea la ciudad- es bien fome para vivir. Pero me voy igual, a trabajar por mi papá en su campaña y también porque creo que le debo a mi familia un último tiempo de convivencia todos juntos, antes de despegarme forever and ever del alero familiar.
Me voy a fin de mes y tengo un susto terrible de que este tiempo en Santiago pase demasiado rápido, de echar demasiado de menos a algunas personas, de no estar decidiendo bien. Pero me voy igual, y tengo una enorme lista de cosas por hacer en estas semanas: gente con la que juntarme, cosas que comprar, pendientes que resolver, asuntos por decidir. Algunos tan intrascendentes como si debería cortarme chasquilla de nuevo, considerando la lluvia de Punta Arenas. Otros "asuntos" tremendamente más importantes y definitivos.
En fin. Siempre he creído que entre hacer y no hacer, hay que arriesgarse y hacer, para no quedarse con la infinita duda de saber si se eligió correctamente o no.
El tiempo dirá.
Así que he tomado decisiones, y algunos de ustedes saben lo que me cuesta hacerlo.
Decidí que me voy a Punta Arenas, al menos por todo lo que queda de este año. No es que esté muy emocionada, porque también saben que -por muy linda que sea la ciudad- es bien fome para vivir. Pero me voy igual, a trabajar por mi papá en su campaña y también porque creo que le debo a mi familia un último tiempo de convivencia todos juntos, antes de despegarme forever and ever del alero familiar.
Me voy a fin de mes y tengo un susto terrible de que este tiempo en Santiago pase demasiado rápido, de echar demasiado de menos a algunas personas, de no estar decidiendo bien. Pero me voy igual, y tengo una enorme lista de cosas por hacer en estas semanas: gente con la que juntarme, cosas que comprar, pendientes que resolver, asuntos por decidir. Algunos tan intrascendentes como si debería cortarme chasquilla de nuevo, considerando la lluvia de Punta Arenas. Otros "asuntos" tremendamente más importantes y definitivos.
En fin. Siempre he creído que entre hacer y no hacer, hay que arriesgarse y hacer, para no quedarse con la infinita duda de saber si se eligió correctamente o no.
El tiempo dirá.
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miércoles, abril 02, 2008
A veces tienes tus momentos, Pamela
12:43 Anotado en Inclasificables | Permalink | Comentarios (1) | Email esto
domingo, marzo 16, 2008
Cartas a Colombia (#4)
Que bueno que estás por llegar, aunque tengo el presentimiento que me esperan largas horas de conversación sobre técnicas del cheong kyum kwan -ni siquiera puedo pronunciarlo, menos escribirlo: lo copypasteé de interné jajaja- con posibles demostraciones incluidas, así que para eso, te esperaré con el nuevo pisqui sour que te comenté, ese con ají.
Tú sabes, hay que probarlo igual.
Tú sabes, hay que probarlo igual.
11:46 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (0) | Email esto
jueves, marzo 13, 2008
Nobody's gonna come and save you
Tengo un nuevo propósito en la vida.
Voy a dejar de vivir en mi burbuja de Bilz y Pap, voy a ir de frente solucionando todos los asuntos pendientes y engorrosos que, por muy chicos que sean, me angustian a veces. Porque no pensar en ellos y pretender que no existen, no hace que desaparezcan. Y nadie los va a arreglar por mí, tengo que hacerlo yo.
Así que voy a dejar atrás el estilo avestruz, como me dice A, para poder dormir bien en las noches, aunque eso implique tener que ensuciarse un poco las manos. En el buen sentido, claro.
No sé, tuve una iluminación: me siento como una nueva persona, y hasta hay una canción para eso.
Voy a dejar de vivir en mi burbuja de Bilz y Pap, voy a ir de frente solucionando todos los asuntos pendientes y engorrosos que, por muy chicos que sean, me angustian a veces. Porque no pensar en ellos y pretender que no existen, no hace que desaparezcan. Y nadie los va a arreglar por mí, tengo que hacerlo yo.
Así que voy a dejar atrás el estilo avestruz, como me dice A, para poder dormir bien en las noches, aunque eso implique tener que ensuciarse un poco las manos. En el buen sentido, claro.
No sé, tuve una iluminación: me siento como una nueva persona, y hasta hay una canción para eso.
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martes, marzo 11, 2008
Cartas a Colombia (#3)
16:59 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (4) | Email esto
lunes, marzo 10, 2008
Cartas a Colombia (#2)
Bueno, ya sé que estás bien, que recibes mensajes y puedes responderlos. Pero me gustó esta forma de comunicación, en donde puedo escribir cosas simples, sin necesidad de hacerlo de forma brillante. Contar la vida, no más.
Este finde fue bien fome. Me dediqué a ver películas. Vi "El Retorno del Rey" (dos veces, porque tenía insomnio y la pillé de nuevo en el cable); "El gran truco", que me gustó harto, y "SinCity", ultrarecomendada por tí, pero tan oscura que me quedé dormida como en la mitad.
Y aprovechando que nadie almorzaría conmigo el domingo, me fui a misa. Bien tapada, eso si, para que no me pasara lo de la semana anterior, que fue cuando se acuñó eso de Devil wears Zara, porque una señora de la tercera edad se puso a gritarme "Mijita, se le ve el sostén". Fue realmente planchoso, pero nada, yo seguí caminando dignamente, porque no iba a pararme a explicar que así era la polera y que no le veia lo terrible. Quizás estuve mal en ponerme justo esa polera para ir a la iglesia... no sé, pero me sentí casi como María Magdalena, así que para evitar eso, esta vez me fui bien tapada. Y cuando venía de vuelta, me encontré con Juan Pablo y su guapa novia, lo que reafirma que existen las casualidades lindas. Incluso en domingo.
Más tarde, en mi cotidianeidad de dueña de casa, lavé ropa. Y me inundé. Ya sabes que me inundo una vez por año, por lluvia, por desperfectos freakies, por lo que sea. Ahora fue porque se gastó la manguera de la lavadora. Y Ale viene y me dice que esas cosas se cambian cada cierto tiempo. Yo, para variar, no tenía idea. Y fue una inundación heavy, espero que el vecino de abajo no tuviera gotera, aunque no creo, porque nadie llamó para reclamar. Pienso igual que fue un poco karmático, por reírme antes de la inundación de mi prójimo.
En otro orden de cosas, mi amiga Ange se puso con su negocio particular de sushi, que tenemos que probar cuando vuelvas, porque supongo que aunque no esté en el mapa de reparto, vendrá igual a dejar el pedido.
De Ana Luisa no sé nada, porque la muy ingrata no me llamó para contarme cómo le fue en sus pruebas, y si mal no recuerdo, yo llamé las últimas tres veces, así que esperaré sentada a que se acuerde de comunicarse. Y Pablo quiere saber si tienes su Código Civil, porque lo perdió y yo no lo tengo, así que eres la última opción. Ah, y también cursó la correspondiente preinvitación a su cumpleaños en Talca.
Lo último es que el día se arregló tanto cuando me llamó tu papá con la buena noticia. Hasta sentí que salió el sol, y eso que eran como las siete de la tarde.
Fue nice.
Este finde fue bien fome. Me dediqué a ver películas. Vi "El Retorno del Rey" (dos veces, porque tenía insomnio y la pillé de nuevo en el cable); "El gran truco", que me gustó harto, y "SinCity", ultrarecomendada por tí, pero tan oscura que me quedé dormida como en la mitad.
Y aprovechando que nadie almorzaría conmigo el domingo, me fui a misa. Bien tapada, eso si, para que no me pasara lo de la semana anterior, que fue cuando se acuñó eso de Devil wears Zara, porque una señora de la tercera edad se puso a gritarme "Mijita, se le ve el sostén". Fue realmente planchoso, pero nada, yo seguí caminando dignamente, porque no iba a pararme a explicar que así era la polera y que no le veia lo terrible. Quizás estuve mal en ponerme justo esa polera para ir a la iglesia... no sé, pero me sentí casi como María Magdalena, así que para evitar eso, esta vez me fui bien tapada. Y cuando venía de vuelta, me encontré con Juan Pablo y su guapa novia, lo que reafirma que existen las casualidades lindas. Incluso en domingo.
Más tarde, en mi cotidianeidad de dueña de casa, lavé ropa. Y me inundé. Ya sabes que me inundo una vez por año, por lluvia, por desperfectos freakies, por lo que sea. Ahora fue porque se gastó la manguera de la lavadora. Y Ale viene y me dice que esas cosas se cambian cada cierto tiempo. Yo, para variar, no tenía idea. Y fue una inundación heavy, espero que el vecino de abajo no tuviera gotera, aunque no creo, porque nadie llamó para reclamar. Pienso igual que fue un poco karmático, por reírme antes de la inundación de mi prójimo.
En otro orden de cosas, mi amiga Ange se puso con su negocio particular de sushi, que tenemos que probar cuando vuelvas, porque supongo que aunque no esté en el mapa de reparto, vendrá igual a dejar el pedido.
De Ana Luisa no sé nada, porque la muy ingrata no me llamó para contarme cómo le fue en sus pruebas, y si mal no recuerdo, yo llamé las últimas tres veces, así que esperaré sentada a que se acuerde de comunicarse. Y Pablo quiere saber si tienes su Código Civil, porque lo perdió y yo no lo tengo, así que eres la última opción. Ah, y también cursó la correspondiente preinvitación a su cumpleaños en Talca.
Lo último es que el día se arregló tanto cuando me llamó tu papá con la buena noticia. Hasta sentí que salió el sol, y eso que eran como las siete de la tarde.
Fue nice.
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