jueves, mayo 07, 2009

La vecina del mal

Hace poco más de un mes llegó una niña nueva al departamento de al lado. Al principio, todo estuvo bien, pero como a la semana de su arrivo, empecé a escuchar ruidos que parecían de martillo, siempre pasadas la 1 de la madrugada. Intenté restarle importancia, presumiendo que con el cambio tendría muchas cosas que acomodar, pero al final, ha resultado que no son golpes de martillo, sino que la muy astuta sube y baja las escaleras totalmente enyeguecida y golpea objetos, todo cuando yo intento quedarme dormida, a las dos de la mañana. No vivo en un depto. Copeva, porque jamás tuve este tipo de problemas con los vecinos anteriores, y si así fuera, con mayor razón escucharía ruidos del departamento que está al otro lado, donde viven dos impúberes que sí deberían meter bulla. Incluso el gay de la ópera se mantenía dentro de los margenes horarios de ruido. La gota que colmó el vaso fue escucharla la semana pasada teniendo las relaciones sexuales -aparentemente- más dolorosas de la vida: parecía que la estuvieran matando, por diosh. Ahí se me ocurrió lo que haría para vengarme: tocarle el timbre la próxima vez que esté inspirada con el joven de turno.

Si alguien pudiera leerme, seguro me diría que fuera a hablarle primero. Pero, ¿por qué tendría que pasar YO por esa incómoda situación cuando es ella la ruidosa? Además, no soy una persona de hablar las cosas: la experiencia me ha indicado que eso de hablar las cosas jamás trae soluciones, hay que actuar. Tampoco voy a llamar a Carabineros porque hace ruido mientras tiene sexo o sube las escaleras.

This is war.

 

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martes, mayo 05, 2009

Sueños bizarros

Creo haber superado completamente el insomnio. A cambio, gané los sueños más freaks de la vida, entre los cuales es recurrente estar en alguna competencia, de cualquier tipo. Así, he estado en competencias de karting, en concursos de supervivencia de casitas del terror y algunas que parecen gymkanas de corte familiar. Pero lejos, la más insólita fue anoche, que soñé que estaba en 1810 -el reality- con mi amigo M. Onda, los dos éramos participantes, pero también éramos pa-re-ja (odio esta palabra, pero no se me ocurre ninguna que pueda significar lo mismo en este contexto), y vivíamos nuestro romance en la hacienda, vestidos con trajes típicos y rodeados de famosillos. Freak, por decir lo menos, considerando que siempre he creído que M es gay.

En fin, para escribir este tipo de cosas es que cerré mi blog y sólo yo puedo leerlo. Bueno, siendo honesta también porque metí la pata y podría ocurrir que A o su fea polola llegaran hasta acá, y aunque no me importa que Maguila Gorila pueda sentirse ofendida, reflexioné y pienso que sí me importa que él se enoje conmigo, así que permanecerá cerrado hasta que se cumpla el pronóstico de la doctora bruja.

Estoy contando los días.

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jueves, abril 16, 2009

Lo pensé o lo dije?

- Facebook da para todo. Increíble que algo como "Yo tambien le pase el dedo al corrector pa que se seque mas rapido", tenga 40.235 fans.
- Joe Vasconcellos cumplió 50 años, jamás lo habría adivinado.
- Se me había olvidado cómo escribir la palabra resurrección.
- Encontré el blog más lindo de la vida. Para muestra, un botón.
- Soy la reina de las lloronas. Pero la reina.
- Pobrecita la Andrea Hoffman, que ahora compra puré en caja. Uno no debería vivir así.
- De tanto pregonar sobre el karma, ayer no más descubrí que me volví karmática también.
- Que el sapo de mi vecino me haya preguntado si era hija de Vladimiro Mimica, fue el peor insulto de la vida. Lo juro, que el peor.
- Sé que las personas sí pueden desaparecer sin dejar rastro, y por eso me da miedo el comercial de la nueva teleserie nocturna de TVN.
- Autodisciplina: que alguien me convide, plis.
- Soy pro cultura de las masas, pero hay cosas que se han vuelto tan populares que se chacrearon. Así: Sex & the city. Luego, también Cosmopolitan.
- Un video de youtube no basta para acercar posiciones. Menos, cuando no es el mejor.
- Daniela Castillo, ya no me simpatizas más.
- Cuando uno pierde un amigo, pierde también todos los libros que le prestó.
- La gente me mira raro cuando digo que le tengo cariño a mi sillón. Aún así, todos sugieren botarlo.
- Podría secuestrarla la ETA y darle el Síndrome de Estocolmo.
- Vivir en una manzana, tal como dijo A, me gusta, me gusta, me gusta.
- Sabemos que la Obama de Chile no es Michelle, es Pamela.

17:59 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (4) | Email esto

jueves, abril 02, 2009

Hay que decirlo












Que Julio Iglesias era muy mino en sus años mozos.

Guapo y cebolla: yo habría sido su fan.

viernes, marzo 27, 2009

Vaticinio



Yo intento, palabra que lo intento. Pero se me acabó la buena onda, y como acriminarme es un poco exagerado todavía, voy a sentarme a esperar que se cumpla el último pronóstico de la doctora bruja, que es una seca.

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martes, marzo 17, 2009

Soltando la mano

Mucha gente sabe cuanto me gusta el verano.
Apenas empieza a hacer calor, busco faldas, chalas y todo el equipamiento veraniego, lista para absorber toda la radiación solar posible, situación que me ha hecho merecedora del apodo Barbie Malibú, no porque me parezca a la estupenda muñeca cincuentona, sino por mi manía de echarme al sol acompañada de todos mis accesorios.
Este año, por primera vez en mucho mucho tiempo, no viaje -ni con mi familia ni con mis amigos- a ninguna parte. O sea, me fui a Talca unos días, que habrían sido geniales de no tener que convivir con gente indeseable y egocéntrica que hablaba hasta por los codos de su condición de periodista disque estrella, sin fijarse siquiera en que Anthony Bourdain no es español ni tiene bigote negro. Fuera de aquello, P y su familia siempre son un siete, les amo. Después de la visita de mi hermano y nuestra ida a Fantasilandia, donde sentí que vi la muerte, parece como si me hubiera aislado de todo el mundo este verano, no sé bien por qué. Supongo que por pasar de vivir con tres personas y trabajar interactuando con mil gente todo el día, a aterrizar en Santiago con un calor insoportable (juro que el año próximo sí tendré aire acondicionado), un departamento para mi sola y amigos que siguen en las vidas que tenían cuando me fui. Todo esto implica que ahora tenga miedo de vivir sola, y que juntarme con la gente sea una verdadera hazaña logrando coordinar una fecha. No sé, a veces hasta se me hace extraño hablar por teléfono después de estar todo el día conmigo misma. Es como desaparecer de la faz de la tierra sin irse a ningún lado. Siempre estuve aquí. Flojeando y viendo tele: los participantes de 1810 son mis mejores amigos, aunque en el fondo, me caen bien mal (excepto Gonzalo Egas, así, rayado y todo).
Es raro, y además, el verano ya se acabó sin que hubiera alcanzado el bronceado de todos los años, y siento que fue una especie de elipsis extraña, como si me lo hubiera saltado o algo así. Como si hubiera estado viviendo en otra parte, fuera de este mundo.
Ahora empezó marzo, que es cuando realmente pasan cosas para todos, mientras yo siento que sigo en un intervalo donde no pasa nada.
Necesito un proyecto que implique actuar, así que empecé a pintar mi departamento.
No tengo idea cómo resultará al final, pero quiero que las cosas cambien, aunque sea el color de unas paredes.
Al final de este posteo inconexo, hecho -como dice el título- para soltar la mano, sólo tengo una certeza: necesito acostumbrarme a estar sola, sin que se me vuelva tan cómodo que deje de necesitar al resto, porque sé que eso es peligroso para mí.
Necesito sobrevivir a mí misma.

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