miércoles, febrero 23, 2011

Where trouble melts like lemon drops

El 22 de Agosto fue el día en que encontraron con vida a los 33 mineros atrapados en la mina San José, aquí en Chile. No me voy a olvidar nunca, porque fue el mismo día en que mi papá me dijo: "El Chino se mató".

El Chino era mi primo, mayor que yo un año, y cuando escuché eso, lo primero que pensé fue que había tenido un accidente en auto, porque trabajaba manejando y porque su hobby era correr en buggy. Pero no. El Chino se había suicidado. Hoy, seis meses después, todavía parece increíble. Aún habiéndolo visto en su ataúd y visitado su tumba en el cementerio, hay algo en mí que todavía cree que en cualquier rato va a aparecer en la casa de mis abuelos, que era el único lugar donde nos encontrábamos ahora último. Antes, cuando éramos chicos, prácticamente vivíamos juntos. Supongo que fue de grandes que nos distanciamos, cuando mis tíos se separaron. Pero antes, antes de eso, hubo cumpleaños, navidades, un montón de festejos por los que agradezco, como cuando lo vi campeonar en su categoría de buggy. Feos momentos, también. Por todos ellos agradezco. También por el abrazo que pudimos darnos unos días antes, cuando quería mi consejo legal por un choque y me dijo "Hola, señora abogada". Si hubiera sabido lo que iba a pasar una semana después, lo hubiera abrazado más fuerte. O no lo hubiera soltado más. Pero nadie podía saber, ni siquiera imaginárselo, porque el Chino siempre estaba riéndose. Mientras la pena se lo estaba comiendo por dentro, él estaba riéndose.

Si tuviera que contar cómo nos hemos arreglado estos meses, usaría las palabras de mi hermano y diría que hemos seguido la carrera, a pesar de las lágrimas y la pena, que no creemos que se vaya más. Lo encontramos injusto, porque sabemos que se merecía más, mucho más. Pero sabemos también que tomó una decisión y la mantuvo hasta el final, sin arrepentimientos, como hacía cada vez que decidía algo. Off the record nos lo dijo Carabineros: "Hizo fuerzas para morir".

Porque así como se subía al buggy, se volcaba, se bajaba embarrado y partía de nuevo, asimismo enfrentó su última carrera: sin miedo.

Porque el Chino no le tenía miedo a nada.

13:08 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (2) | Email esto

Comentarios

La verdad es que volver a escuchar que hizo fuerzas para morir es uff, que ganas de morir tenía.

Que bueno que vuelvas a escribir, yo lo hice también, era un hábito muy lindo que se perdió con lo instantáneo de tuiters y facebook, lo mejor es que siento que ya nadie me lee y me hace escribir con mas soltura.

Como pasa el tiempo, nunca pensé que ya habían pasado 6 meses desde eso, un abracin.

Anotado por: Alers | lunes, marzo 14, 2011

Me ha gustado mucho la manera que has tenido de contarnos toda esta historia, asi que espero que pronto nos pongas mas porque merecen muchisimo la pena. De donde lo sacaste? O es todo creacion propia?

Anotado por: Prestamos personales | jueves, octubre 06, 2011

Dejar un comentario